LA REVISTA MUSICAL DE BARCELONA


 

Alma Simonne: “Puedes cambiar de caminos pero tienen que ser tuyos”.

 

Su disco rezuma el aroma de la cantante de jazz Nina Simone. De hecho su primer tema, Nina’s Trumped, -una oda a la alegría- está dedicada a la gran sacerdotisa del soul que con su voz atrompetada convertía “las canciones en maravillas”. Es el primer álbum en solitario de esta joven cantante y compositora barcelonesa pero su obra ambiciona a ser un eslabón importante en su carrera como solista de jazz,  soul y blues. Madera no le falta: posee una voz sensual y aterciopelada, con una garganta todoterreno capaz de atrompetar su timbre a lo Simone; carácter y dulzura, -con un notable parecido a Diana Krall-, para imprimir la justa expresividad a su interpretación, sin caer en histrionismos; y un discurso propio para componer temas de hondo calado en el que se pueden escuchar reflexiones sobre la violencia, los diamantes de sangre o la búsqueda interior. Un disco ecléctico que hace sonreír, alegre, de buen rollo que nos hace “feels so fine and alive” pero también la historia de una alma sofocada, Let it go, la de una desilusión, Blue tangerines, la de una nocturna liberación, Rita Rouge blues,  la de una no revolución, Ain’t no revolution.  Su alma “tender and genuine” se ha nutrido de fuertes experiencias humanas vividas a miles de kilómetros fuera de casa. Bélgica, Suecia, Australia, pero sobre todo la India, han sido el estímulo sensorial que ha forjado su swing.  Music of them, proyecto para el que trabaja, le ha llevado a replantearse su vida, su existencia. Es en Kottayam donde conoce otra dimensión humana: un joven que tira de un “rickshaw” pero que estudia periodismo y lee a Kafka, y de ahí nace su tema Rickshawalaa. Publicista también, ha decidido dejar de vivir dos vidas paralelas para centrarse en su realidad musical. Después de formar parte de diferentes bandas como Golden Cat, The Cinnamon Girl y Niki, se ha desprendido de la caja de música de una big band y, como la Little queen of Magic Land del disco, ha apostado por sus sueños, por encontrar su camino y arreglar su alma. “La vida es una canción intensa y corta” escribe, y es en el jazz, el blues y el soul, donde sus sentimientos cobran vida. Al igual que la intérprete norteamericana, se sirve de un piano para encontrar “the right chords for a song”.  Y aunque asegura I’m not easy -tampoco lo fue la inconformista Simone-, esta jazzwoman está demostrando tener grandes cualidades sobre los escenarios: ha pisado el Palau de la Música o Luz de Gas y en ellos “she glows and she’s irresistible”. Su afinada técnica le permite esbozar un quejido por la violencia de género en Abuse, una sonrisa sardónica en Funk you baby, y transmitir una cálida nota en The sun will keep rising everyday. Así, pues, con la influencia de la irrepetible Nina Simone y el cosmopolitismo nómada de su alma “jazzera”, esta “young lady” del jazz no podría llamarse de otra manera, Alma Simonne, pero con doble “n”. Su primer disco, homónimo, es el resultado de “un alma con buenas intenciones” en el que se respira mucho esfuerzo pero que nos hace sentir Feeling good.

 

Este álbum, Alma Simonne, makes you feel so alive?

Totalmente, sí, sí. Ha sido un florecer total, un descubrimiento.

 ¿Cómo es que corre el jazz por las venas de una catalana?

Bueno, el jazz corre por todas partes solo hay qué querer verlo. Desde que me apunté al Taller de Músics y empecé a indagar en este estilo en profundidad. Realmente escuchar jazz para mí es como estar en casa. También he tenido la influencia de mis padres que se dedicaban a la música de jóvenes de manera profesional y en casa siempre nos ha acompañado la música. Mi padre tiraba para el rock y mi madre era más folklórica, y la combinación de ambos ha dado bastante. 

 Primer trabajo en solitario, ¿has tenido que repetirte muchas veces:Put my fear aside and let it go”?

Casi cada día, ja, ja, casi a diario. Como todo descubrimiento hay una parte de lucha personal e indagación, de cuestiones, de preguntas. Siempre he querido ser honesta con lo que creo, con lo que produzco musicalmente y esto me lleva a darme de bruces, a veces, contra las mismas cicatrices, contra las mismas historias porque hay que menearlas un poco para dejarlas ir y para poder explicar algo personal.

 ¿Qué descubrimiento te condujo a pensar que era el momento Alma Simonne?

Fue una combinación de situaciones. Llegó un punto que tenía bastantes temas escritos y desarrollados y se los presenté a Amado Jaén, el productor musical del disco, con el que ya había colaborado en otros temas. Le pedí honestamente su opinión, si era válido mi trabajo, y la verdad es que le encantó. Nos pusimos a trabajar, preparando las maquetas durante bastante tiempo, trabajando los arreglos, y luego lo grabamos. Y cuando tuve ya el disco completo dejé todo lo demás. Abandoné mi otra vida, la rutina, ja, ja.

 

El jazz es un estilo callejero, impuro, mestizo, de vidas agitadas; Billie Holiday aseguraba:"cantar en la calle le había ayudado mucho”. ¿Tu pluma tiene más de una Rita Rouge Blues, en la oscuridad de un bar, o del alma nómada y cosmopolita de un Rickshawalaa?

Es una fusión, sí, sí. Una definición de uno mismo nunca puede ser plana, ni simple. Somos un espejo con muchas caras, hay momentos que salen unas, y otros, que salen otras.

 En Rickshawalaa cantas en indi.

Hay dos estrofas (las canta). Viene a decir: “estoy sola, no sé donde iré pero el mundo es grande y generoso y me está esperando”. Es una reafirmación de los versos anteriores donde hablo de los inconvenientes de las fronteras, de la burocracia y de todo este sistema montado para que, ahora, yo no pueda decidir si en otro sitio me iría mejor. A veces, no naces en un sitio propicio y esto una realidad.

 No conoces fronteras, has viajado mucho colaborando con ONG’s y en el proyecto Music of them ¿qué te aportan estas experiencias?

En principio me enfadado mucho, ja, ja. La indignación me viene cuando vuelvo aquí. Allí es tan genuino que te subes al tren y estás cada día: “venga, venga, venga, vamos a mover, mover” aportar, a interactuar y a generar cosas bonitas dentro de las situaciones que está viviendo esa gente. Y cuando vuelves aquí, hay muchas cosas que no te gustan y que realmente no puedes con ellas, como la queja gratuita. Dejarse acunar por el victimismo y la autocompasión ¡no ayuda en nada! Allí ves a chavales que desde que son pequeñitos están apañándoselas como pueden y buscando soluciones, más que razones para preocuparse, eso es una lección ¡total!

 

Experiencias que deben nutrir a una intérprete de un género tan visceral como el jazz.

Ayer leí un artículo muy interesante acerca de la identidad. A veces nos creemos que es algo fijo pero las situaciones nos la moldean constantemente; si te expones a experiencias que van a tener impacto, evidentemente, van a tener una huella y te vas a transformar. Hay una parte esencial que difícilmente se modifica porque viene de la genética y de tu aprendizaje de pequeño, eso está muy instalado. Pero hay otros aspectos que están en constante movimiento y reencajándose y cuando miras hacia dentro lo percibes.

 Después de ver las precariedades de la India, ¿no nos quejamos de las dificultades que afronta un artista?

Hombre, a veces es muy tentador... pero no, no, ¡caña, caña y caña!

 A los niños de Calcuta les cantabas “If pour happy and you know it clap your hands, ¿qué canta Alma Simonne cuándo está feliz?

Cuando estoy muy contenta improviso, me pongo a tatarear, hacer un poco de “skat” (improvisación sin letra). Además, siempre llevo la grabadora a mano y cuando algo puede tener sentido, lo grabo y empiezo a trabajar temas nuevos.

 

Que la inspiración siempre te pille con qué anotar.

Siií. No hay nada peor que tener la sensación de tener algo bueno y que te pille con las manos vacías. ¡Qué pavor! Hay noches, en esa fase previa al sueño, que te vienen canciones enteras con los arreglos y los instrumentos y ¡madre mía! ahora ¿cómo lo transcribo?

 Hay quién dirá que por ser tu primer trabajo no es una revolución, Ain’t   revolution, pero sí pones en solfa temas para revolucionar conciencias como Abuse.

Sí, cuestiones amorosas no hay demasiadas en el disco. Quería explicar temas que a lo largo de mi vida me han movido, me han afectado y me han hecho cuestionar paradigmas. Tengo un punto introspectivo, no sé si por ser hija única y vivir en una ciudad donde los críos no pueden salir a jugar a la calle y se quedan aburridos en casa. Recuerdo de pequeña siempre con los cascos, el casete o con el CD. La música siempre ha sido una evasión y una posibilidad de volar.

 ¿Ahora resulta que las medias naranjas pueden salir Blue tangarines?

Sí, es un juego, “blue”, también es melancólico, así que habla de las mandarinas melancólicas y tristonas.

 Hay que tomárselo con sarcasmo o con la risa sardónica del jazz.

Sí, el ritmo es “happy” pero no el tema, cuando una persona no llega a ser una naranja se queda en mandarina, ja, ja, ja. De ahí esa risa del final del corte.

 

La  Little queen of Magic Land del disco tiene superpoderes, háblame del poderío de una cantante de jazz.

Tocar la fibra, emocionar. A veces el jazz, según como se entienda, puede sonar a elitista o muy intelectual, pero sus raíces no son esas, sino la voz del pueblo. Esas jams nocturnas donde los músicos tenían campo vastísimo para improvisar y para jugar y descubrir. También la expresividad, tener recursos y capacidad para entender lo que está pasando en el escenario y poder jugar sobre eso, pero sobre todo emocionar. 

 ¿Cómo se prepara una intérprete para la constante la improvisación y la frescura que el género impone?

Tienes que conocer muy bien las escalas para poder ir jugando sobre ellas. Evidentemente escuchar y entenderse con los demás músicos para que funcione, y ofrecerle algo interesante al público.

 Entendimiento absoluto con los grandes músicos que te acompañan.

 Sí, los músicos los propuso Amado Jaén y hubo muy buena afinidad. Son Amado Jaén en el bajo; Ángel Poncela, teclados; Oscar Sánchez, cajón; Albert Pont, guitarra; David Jiménez, guitarra flamenca; Danko Compta, batería y Pep Poblet al saxo.

 Maravilloso el saxo y el piano que arrancan en Rita Rouge Blues.

Recrean a la perfección la atmósfera de ese bar lúgubre, guarida de muchas almas. Estamos muy contentos del resultado.

 Tocas el piano.

Sí, pero para componer; sobre un escenario prefiero que lo hagan músicos maravillosos.

 

Tienes un cierto parecido físico a Diana Krall, ¿algún que otro parecido?

Artísticamente es uno de mis referentes, me gusta muchísimo como juega con los matices, tiene una gran capacidad expresiva, con un susurro te pone la piel de gallina, se sabe acompañar muy bien al piano. Es un “musicazo”. Contemporáneas me gusta bastante Nora Jones y de las grandes divas Ella Fitzgerald, Nina Simone Aretha Franklin, Peggy Lee, Dinah Washington…

 ¿Algún tema standard con el que te sientas muy identificada?

Hay standards con los que me siento muy cómoda cantándolos, que no pararía, como At last de Etta James, precioso, es un descubrimiento bastante reciente en comparación con otros grandes clásicos que conocía ya antes y siempre que puedo interpretarlo, lo celebro. Me encanta.

 No creo que hagas un standard de Julieta Venegas, pero que casualidad la semejanza de ambas portadas.

Sí, sí, ja, ja. Me quedé sorprendida. Su disco Los Dominios fue posterior. Cuando vi la carátula, ¡hasta la tipografía se parece! Pero la ilustración me gusta más la del mío, la hizo Judith Roca una gran artista ilustradora. Seguramente casualidades de la vida.

 

 ¿Has tenido que callejear mucho para encontrar “crowd funding” en la plataforma VERKAMI, para editar el disco?

Al final para este primer trabajo no he querido quemar cartuchos y lo he financiado con ahorros de toda la vida. Está editado en portales digitales y en copias físicas, que no distribuyo en tiendas, sólo en los conciertos. En el segundo disco miraré de conseguir “crowd funding”, mostraré parte del trabajo para que la gente haga aportaciones y cuando el álbum este finalizado retornarles la inversión con el disco y más regalos. No es una donación al vació, son micro inversores que antes que el proyecto esté terminado lo hacen posible micro financiándolo, y tú les das cosas a cambio. Será para el segundo disco, ja, ja, sino no habrá manera. Es un poco el retorno al origen de lo que antes era la música, donde la distancia entre el artista y el público no era tan grande. Se está recuperando esa proximidad y cercanía y eso está muy bien.

 Se está celebrando la 45 edición de Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona, alguna sugerencia?

 Hace una semana estuve en el gran concierto de Richard Bona, fue espectacular. Además se dio la casualidad que me lo encontré en el aeropuerto estuvimos hablando y por la noche en BARTS pasé a saludarlo. La idea es formar parte de esos circuitos.

 Hubo un bolo que te costó otro, ¿no?

Ja, ja, ja, se me cayó encima. Estaba en una estantería inclinado quise enderezarlo y se me cayó con la tan mala suerte, o buena según se mire, porque pesaba mucho y me podría haber abierto la cabeza, que me partió el diente. Pero esa noche se anuló el bolo. Sin embargo, maravillosa la dentista que me trató, en un par de horas me recompuso la sonrisa.

 

¿Si canto “tú no puedes comprar las nubes, tú no puedes comprar los colores, mi alegría mis dolores…” que despierta en tu alma?

Latinoamérica canción de King Pallarés, es una canción espectacular, además tiene un mensaje ¡uff!, está muy bien escrita y la aportación de las dos mujeres es muy dulce. Es de esas canciones que te atraviesa directamente. Creo que a pesar de nuestras diferencias y características únicas todos al final somos iguales. Las divisiones políticas, económicas e ideológicas acaban siendo más un problema que otra cosa.

 Ahora que tienes tu primer sueño grabado, ¿have you fixed your soul?

Eso es cada día, cada día, ja, ja. El taller de reparaciones está 24 horas abierto cantando y sin cantar.

 Con las alas de tu Little queen, la garra de Rita Rouge Blues y el alma de Rickshawalaa, ¿percibes que en el principio de tu nuevo camino “The sun will keep rising every day”?

Sí, sí. Toda esta historia me ha permitido darme cuenta de que qué salgan las cosas depende de mí y ver que apuestas por algo y al final lo sacas adelante da mucha confianza en uno mismo, así que “The sun will keep rising every day” seguro.

 Parafraseando el clásico My baby just care for me, Alma Simonne just cares for…

Una sola cosa es muy complicado. Me importa mucho que mis amigos estén bien y que sepan que yo estoy ahí, las amistades que tengo son un tesoro y cuando viajo es lo que más hecho de menos, a parte del pan con tomate, ja, ja, pero eso es más fácil de conseguir. Siempre han estado de una manera muy honesta y muy bonita. También poder tener la entereza y la fortaleza suficiente para seguir luchando y descubriendo siempre lo que es bueno para mí, no porque lo digan los demás, sino porque realmente sepa que es lo mejor para mí. Es muy importante, sí, porque puedes cambiar de caminos pero tienen que ser tuyos, no pueden ser de otros. Y la música, es el punto, es el núcleo.

 

Parafraseando una canción King Pallares “aquí se respira lucha y ella canta porque se escucha”.

 

Texto ; Noelia Baldrich

 

 

 

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