LA REVISTA MUSICAL DE BARCELONA

 El ciclón Bisbal pasa por Barcelona 

La relación de David Bisbal con Barcelona es de aquellas que el propio cantante podría plasmar en una letra desgarradora para una de esas baladas de sus primeras épocas. También con el Palau Sant Jordi, templo conocido por un músico que ha regresado, una vez más, a la ciudad donde todo empezó. Y es que a escasos quilómetros del recinto donde ha presentado su sexto álbum de estudio, ‘Hijos del mar’, hace muy pocas horas había largas colas de gente que se preparaba para el casting de ‘Operación Triunfo’, programa que regresará la próxima temporada en la televisión pública.

 El hijo pródigo del talent show, uno de los pocos que realmente ha podido saborear lo que significa la palabra ‘triunfo’ poco tiene que ver con aquel joven que era más conocido por sus rizos y sus simpáticas patadas voladoras que por una trayectoria que empezó a gestarse a base de hits latinos pegadizos que funcionaron muy bien, pero que ni el más optimista le auguraba por ello un futuro tan prometedor como el que finalmente ha tenido. Y es que Bisbal se ha convertido en uno de los artistas españoles más internacionales, capaz de solidificar una carrera bien dirigida, con pocos discos- comparado con algunos de sus compañeros de programa- pero con producto muy cuidado y controlado que ha ido evolucionando con el paso de los años.

Con quince minutos de retraso se cerraban las luces del Palau para dar inicio a un show que ha empezado con el rojo como protagonista. Proyecciones con luces rojas, cubículos iluminados para los músicos de este color y un Bisbal que no se ha hecho esperar luciendo camisa blanca combinada con pantalones negros y una americana…sí, roja. La descarga escogida para su fulgurante inicio, ya con bases electrónicas, un tridente infalible que abrazaba diferentes épocas y discos: ‘Mi nortes es tu sur’ y ‘Antes que no, de su último disco, y uno de sus hits mas bailables, ‘Esclavo de sus besos’. 10 minutos sin pausa con repertorio de bailes, posados varios, juego de luces y energía sobre el escenario como declaración de intenciones de lo que depararía su concierto. Tampoco ha faltado su declaración de amor: “Te quiero Barcelona”. 

 Ocho temas- una media hora- ha tardado Bisbal en despojarse de su americana roja y desabrocharse botones de su camisa. Con ‘Si pero no’ el intérprete se ha marcado uno de sus tradicionales movimientos pélvicos, al ritmo de la contundencia instrumental del grupo que le acompañaba con seis músicos en el escenario. “No hay descanso”, admitía el andaluz antes de entonar uno de sus hits de su álbum anterior, un celebrado ’10 mil maneras’ muy coreografiado y cantado en la pista y las gradas del Sant Jordi. “Esa es la energía de mi gente de Barcelona”, culminaba en cantante antes de cambiar el escenario del concierto.

 Y tras la única colaboración de la noche, Bisbal ha escogido un nuevo póquer de éxitos para culminar su enérgico espectáculo. Como no podía ser de otra forma, lo ha hecho combinando una de sus nuevas propuestas, la bailable ‘Fiebre’ con tres de las cartas que nunca fallan en su baraja ganadora para ganarse el público más nostálgico. Eso sí, lo ha hecho evolucionando el sonido de temas como ‘Lloraré las penas’, menos latano y más electrónica, ‘Torre de Babel’, que sí ha mantenido su esencia oriental-con movimiento de cintura incluido- y el primer éxito del de Almería, un ‘Ave María’ que poco tiene que ver con la versión que defendía hace 15 años pero que sigue levantando la pasión de sus incondicionales. Una ‘cobra’ a sus orígenes más latinos que ha evolucionado para ofrecer un show más moderno y contundente en un escenario que le debía un noche exclusivamente musical.


Fotos Santi Guerrero,Redaccion Web

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