LA REVISTA MUSICAL DE BARCELONA

 Toni Moog estrena en el Club Capitol su nuevo monólogo “Fortnique”  

 El Capitol es uno de los locales de espectáculos más céntricos de Barcelona. Ubicado en el tramo superior de las Ramblas que antes se conocía como Rambla de Canaletas, allí donde la popular avenida confluye con la plaza de Cataluña fue, durante décadas, un cine al que la gente conocía como “Can Pistoles” por las películas que proyectaba (oeste, gánsteres, intriga, etc.) Hace algunos años la empresa Balañá, como hizo asimismo con otros de sus locales, lo reconvirtió para dedicarlo al teatro, creando dos salas, una en la platea y otra, más íntima, en el antiguo anfiteatro. Para la reaparición de Toni Moog ha habido que habilitar la primera, tal es la capacidad de convocatoria de este monologuista desinhibido, deslenguado, procaz, pero siempre divertido y que ha logrado concitar un público incondicional al punto de que su reencuentro de ahora constituye su décimo cuarta temporada en el mismo teatro. Un récord que no alcanzo ni la misma Bella Dorita en El Molino

El nuevo espectáculo lleva el título de “Fortnique (Folla cómo puedas)” (¡toma ya!) y con esto está dicho todo. El monólogo arranca con un aplauso entusiasta de su público, lo que crea de inmediato una enorme complicidad entre el escenario y el patio de butacas. A partir de ese momento, Toni empieza a desgranar su discurso con alusión a temas que están en la calle, desde los navajazos del Raval al coaching -para lo que solicita la colaboración de una espectadora-, pasando por las redes sociales, la cenas de exalumnos, las obsesiones de los nuevos veganos, la obsesión por las gallinas y otras muchas cuestiones, y acabar, faltaría más, hablando de sexo y en particular de las formas y modos de ligar y los adminículos necesario para su práctica, aspecto en el que se ayuda de algunos vídeos para mejor información del respetable.

Toni Moog utiliza para ello un lenguaje coloquial, alejado de todo tipo de condicionamientos, como el que emplearían una peña de amigos y amigas por la calle, enlazando los temas con guiños de complicidad, abundantes tacos y alguna blasfemia. Todo ello en absoluta complicidad con un público entregado que ríe sin parar y celebra todas sus ocurrencias desarrolladas, esto es muy cierto, con absoluta naturalidad y sin encorsetamiento alguno. Porque interpreta más que como actor, como un compañero de farra que se encuentra con su tropa y le cuenta sus ocurrencias, aunque en este caso, en vez de en la calle, en el teatro.

De este modo se explica que haya protagonizado más de un millar de funciones con más de 400.000 espectadores. Algo que no pueden decir muchos otros artistas.

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