LA REVISTA MUSICAL DE BARCELONA

 

 LEVEL 42 TRIUNFAN

EN EL

ROOM FESTIVAL

 El concierto que Level 42 han ofrecido este viernes noche en la sala Razzmatazz, en el marco de la primera edición del Room Festival, podría definirse así.

Con un repertorio prácticamente calcado al de sus últimos conciertos en el continente europeo y unas canciones que nos remontan a un par o tres de décadas atrás, los británicos continúan sonando frescos en el escenario, en contraste con muchas formaciones de su generación, dedicándose sobre todo a complacer a su público y pasarlo bien, perfectamente conocedores de que sus años de gloria ya pasaron y no volverán. 

 No en vano en las últimas dos décadas, los de la Isla de Wight solo han pisado un estudio de grabación en un par de ocasiones. Parece que Level 42 han comprendido que no es necesario revivir la carrera de una banda que, por varias rencillas, la ausencia de algunos de sus miembros fundadores y problemas con las discográficas, llegó incluso a disolverse durante casi una década. En lugar de eso, han centrado sus esfuerzos en recordar a sus seguidores de siempre y mostrar a las nuevas generaciones, en directo, el porqué de su exitoso pasado. 

 De hecho, poco ha cambiado el sonido de la banda sobre las tablas, siempre caracterizado por ser aclamadamente poderoso. Incluso, se podría decir que hoy aún suenan mejor, con una sección de vientos (Sean Freeman saxo, Dan Carpenter trompeta y Nichol Thomson trombón) perfectamente engrasada. Hasta las voces, más maduras, siguen adaptándose de un modo impecable a las diversas sonoridades de su obra: funk, sophisti pop, dance rock y synthpop por mencionar algunos de los muchos estilos que prodigan. 

 Géneros que han ido compaginando los siete músicos a lo largo de las dieciséis piezas interpretadas, de una manera festiva y clásica, con el bajista y vocalista Mark King, el tecladista y vocalista Mike Lindup y el guitarrista y vocalista Nathan King al frente. Canciones extraídas de nueve discos, solo una de ellas, “Build Myself a Rocket”, compuesta este siglo. 

Un repertorio muy equilibrado en el que ha estado muy bien representado su disco más popular, Running in the Family, con cuatro de sus temas, comenzando por el dance pop del que le da nombre. También ha sonado su balada por antonomasia, “It’s Over”, con la voz principal de Mark King contrastando con el falsete de Mike Lindup en lo que es sin duda uno de los grandes atractivos de la banda, y, por supuesto, “Lessons in Love”, quizá su canción más conocida y una de las más esperadas por el público que prácticamente llenaba la sala y al que ya habían puesto a sus pies desde el primero de los temas, el imperial “Heaven in My Hands”.

 

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