LA REVISTA MUSICAL DE BARCELONA

NOA Y PASIÓN VEGA SE FUNDEN EN BARCELONA

 La amistad entre Noa y Pasión Vega ha conducido a un proyecto compartido, la gira ‘Mediterráneas’, que ambas cantantes estrenaron este sábado en el Festival de Pedralbes y que este verano viajará a otros nueve escenarios, todos, por cierto, en la mitad sur peninsular, de Madrid a Jerez de la Frontera. Concierto con aromas marineros, luz, mística y abiertas complicidades extensivas a un Serrat que irrumpió por sorpresa en el tramo final. 

 Noa y Pasión Vega alternaron canciones en solitario y en pareja asentadas en un septeto de músicos con pilares de confianza: Gil Dor, a la guitarra acústica, cómplice histórico de la israelí, y el pianista Jacob Sureda, por parte de la malagueña (nacida en Madrid). Entraron en escena con una pieza nueva, ‘Mar nuestro’, que la primera comenzó a entonar ‘a cappella’ y que condujo a una selección de su repertorio, con las conocidas ‘Mishaela, ‘Pokeach’ y ‘I don’t know’. Y de ahí, a un territorio compartido, el de Sabina, con ‘Tú y yo’ y ‘A la sombra de un león’, esta abordada por Vega.

 La conexión entre ambas pareció genuina: sonrisas chispeantes, besos y abrazos con los que coronaron muchas canciones. Y un diálogo musical diáfano, que no se percibió como forzado, entre las raíces del sur peninsular y las del otro extremo del Mediterráneo, a través de guiños sefardíes o fantasías como ‘La flor de Estambul’, la ‘Gnosienne no. 1’, de Erik Satie, a la que Javier Ruibal puso letra. 

 En el corazón del recital, la ‘Sonata de la Luna en Marrakesh’, de Carlos Cano, “el principio de este proyecto”, apuntó Vega, recordando cuando, en el 2014, invitó a Noa a cantar a su disco de  homenaje al granadino. Esta lució su vigor natural, con un punto primitivo, utilizando su cuerpo como percusión y golpeando los timbales, y excediéndose un poco con sus trinos en ‘Keren Or’, y Pasión Vega se deleitó en la copla ‘Y sin embargo te quiero’ con un punto de teatro sin resultar excesivo.

Fotos Santi Guerrero ; Redaccion Web

Ambas se fundieron poéticamente en ‘Uno queriendo ser dos’ y un ‘Mediterráneo’ en el que, sin anuncios ni presentaciones, se sumó Serrat como una aparición. “Gran, gran, gran artista”, enfatizó una Noa sin vocabulario. “¿Para qué quieres palabras con estos ojos que tienes?”, le replicó, galante, el del Poble Sec. Alianzas con Vega en ‘Lucía’ y con Noa en ‘Es caprichoso en azar’, y las dos protagonistas cerrando con la canción de ‘La vida es bella’, entre buenos presagios y luminosas metáforas en nombre del Mare Nostrum.

 

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