LA REVISTA MUSICAL DE BARCELONA


RUSSIAN RED PRESENTA "KARAOKE" EN BARCELONA

  La cantante supera sus casi tres años de crisis artística con un disco autofinanciado de versiones con el que pretender saldar cuentas con el pasado

Russian Red murió hace casi tres años y Lourdes Hernández lo sabe de sobra. Ahora, sólo toma su nombre porque, aunque la forma sea la misma, el fondo ha cambiado. "Y tanto", bromea la cantante que, tras cancelar de la noche a la mañana su gira Agent Cooper, no ha vuelto a pisar un escenario. Ya no es la veinteañera con ganas de comerse el mundo, no rebosa la misma naturalidad y no pretende la (casi) omnipresencia que tuvo en los festivales. "Parte de la regeneración que he vivido tiene su origen ahí: si estás todo el rato haciendo lo mismo y encuentra tu flow guay, pero si no, necesitas un cambio urgente". El suyo acaba de terminar y toma la forma de Karaoke, un disco de versiones con el que deja claro que si ha vuelto es porque lo echaba de menos. "Uno no puede ser sólo una cosa y eso es importante".

 El momento en que decidió parar coincidió con uno vital de tránsito. Toda su veintena se había resumido al trinomio disco, gira y promoción. De tal modo que, cuando se mudó a Estados Unidos, se reencontró con una Lourdes que creía tener olvidada, una chica que le hizo dudar sobre si eso era todo lo que sabía hacer. Ese cuestionamiento le hizo tomar la decisión de cancelar los conciertos del que, hasta entonces, había sido su disco más exitoso. En definitiva, parar sin saber muy bien qué era lo que venía después. "Cuando me acuerdo de esos momentos", explica, "me surge un sentimiento de protección con esa chica que estaba un poco rota, porque fue un momento muy clave pero muy necesario en la manera que lo hice". Ya allí, abandonó la música, se casó, se compró una antigua Iglesia en Highland Park y se dedicó a organizar eventos en ella. Sin más, Russian Red dejó de ser Russian Red, para ser Lourdes. Sólo Lourdes. 

 Lo más fácil, reconoce, fue tomar la decisión: "Lo tenía clarísimo, por lo que no tuve que pensar mucho más". Aunque, claro, lo más difícil fue lidiar con esa decisión. De repente, sintió la necesidad de conocer qué le tenía el mundo reservado y qué podía ella ofrecer a cambio sin necesidad de que fuese música. Así, aprendió a coser, pintó y, lo más significativo, protagonizó el corto El beso, de David Priego. "Esa experiencia fue la que me volvió a reconectar con la música. Me hizo entenderla desde otro sitio, desde el punto de vista más emocional y performativo", reconoce la autora de Cigarettes o No past land. "Me di cuenta de que cuando estaba encima de un escenario no valía solamente cantar mis canciones. Es verdad que tenía una manera muy genuina y real de conectar con el público, pero había algo en mí que se quedaba muy insatisfecho. Al probar la interpretación, descubrí una serie de cosas que me hicieron más valiente".

 Es por ello por lo que dice sentirse más cómoda de cara a los próximos conciertos el 25 de mayo en Barcelona y el 2 de junio en Madrid, en los que, además de los elementos puramente musicales, apostará por otros de carácter teatral y escénico. "Si tengo la oportunidad de subirme a un escenario para tocar mis canciones, también quiero tener la posibilidad de probar estas cosas que he ido aprendiendo estos años". Un reto: "Creo que el único significado de volver es que así sea. No tendría sentido regresar al mismo sitio en el que estaba". 

 Por tanto, en este proceso de investigación de las identidades, de hacer un papel de actriz y de tratar de entender esa desconexión con la música surgió este álbum, autoeditado y autofinanciado por ella misma. "Cuando empecé a planteármelo, no me pregunté qué era lo que tenía más sentido hacer. Yo improviso y lo hago todo de forma orgánica. Luego le busco el significado correspondiente". Y en ese camino, ocho fueron las canciones que fue añadiendo a su particular repertorio de discoteca. "Algunas siempre las tuve claras, como Take me breath away o I'll stand by you. Otras se fueron sumando, pero todas, al final, las canté en el karaoke de mi barrio y las fui incluyendo en el imaginario de canciones que podría recuperar para este trabajo".

Para los que preguntan sobres su despedida de la música, la cantante parece tenerlo claro. "Improviso bastante, por lo que ahora mismo no tengo ningún plan de hacer otro disco ya sea propio o con otro artista", concluye. "Pero lo que sé es que la música es mi elemento. Necesito cantar para estar viva y seguro que hay otros proyectos musicales en los que voy a estar involucrada. Pero me encanta saber que no voy a saber de qué modo".

Fotos Santi Guerrero ; Redaccion Web

 


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